domingo, 11 de noviembre de 2012

El Yaqui y el peligro latente




Concentrado y atento, admirando su elocuencia y pasión por su territorio, a un yaqui escuché decir: Desde 1937 tenemos nuestro territorio y nuestra forma propia de gobierno, nuestros padres y abuelos participaron en ese cambio que dio origen a una revolución; ellos impusieron entonces las condiciones para obtener lo que los yaquis queríamos. Eso influyó en la forma de concebir nuestro territorio y nuestra lucha. Logramos que los gobiernos no se metieran en las decisiones nuestras. Este territorio nos pertenece y nos da razón para decir cómo han de ser las cosas aquí. Es un derecho que hemos defendido por generaciones. Tenemos el deber moral de defenderlo y darlo a nuestros hijos.
Los derechos históricos yaquis fueron conquistados a pulso por generaciones sucesivas, resistiendo a los invasores desde antes de que México fuera país y fueron reconocidos sólo hasta el gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando habían desaparecido ya los llamados: yaqueros, cazadores que cobraban por cada cabeza indígena, y el gobierno de Porfirio Díaz, que les declaró la guerra, los mató y desterró sin perderles nunca el miedo. El pueblo yaqui peleó por eso, como una de las fracciones indígenas más combativas y determinantes (siendo la otra los zapatistas de Morelos) en la Revolución Mexicana. Hoy, enfrascados nuevamente en un conflicto por el agua, ya en manos de los Yoris.

Son ocho los pueblos tradicionales yaquis: Loma de Guamúchil, Loma de Bácum, Tórim, Vícam, Pótam, Ráhum, Huviris y Belem. Por su fuerza histórica y su ubicación geográfica, Vícam viene siendo el centro político y de encuentro de las autoridades tradicionales. En Obregón, municipio de Cajeme, con una población menor a 500,000 habitantes localizada en el sur del estado de Sonora, se encuentra rodeada de campos agrícolas, el cual se caracteriza por una intensa actividad, lo que aunado a las actividades domésticas e industriales de la región, han contribuido a un deterioro en el medio ambiente.
El Pueblo Huíviris se encuentra aproximadamente a 5 kilómetros al norte de Rahúm; Pótam se encuentra aproximadamente a 3 kilómetros al sur de este último. Estos pueblos se encuentran ubicados sobre un sistema de agua subterránea en común y al oeste de un gran sistema de canales sin revestimiento conocido como la tela de araña. Este sistema de canales absorbe el agua de riego que ha sido mezclada con agroquímicos en los campos. Estos agroquímicos se filtran hasta llegar al agua subterránea que abastece los pozos de agua yaqui ubicados en y alrededor de los tres pueblos yaqui. Todos los pueblos del Río Yaqui están ubicados sobre lo que se denomina un sistema de agua subterránea poroso porque está cerca del nivel del mar y actúa como un punto de desagüe para aquellos sistemas de agua subterránea que se encuentran a niveles de mayor elevación. En el 2005, un estudio demostró la presencia de arsénico en el agua, en concentraciones por arriba de 25μg/L, y en el suelo 102% por arriba de lo permitido, sobrepasando los límites que se especifican en la NOM-147-SEMARNAT/SSA1-2004 (22 μg/l). Actualmente, ocho secretarías regulan el manejo y uso de estos productos mediante nueve leyes, once reglamentos y unas 30 normas oficiales.
El arsénico es un elemento químico que se asocia a la intoxicación y muerte, la ingesta diaria de 12 a 15μg puede obtenerse sin problemas con la dieta diaria de carnes, pescados, vegetales y cereales, siendo los peces y crustáceos los que más contenido de arsénico presentan, generalmente en forma menos tóxica que el arsénico inorgánico. Sus efectos irritantes, tóxicos, corrosivos y parasiticidas resultaron eficaces contra las toses pertinaces, afecciones de la voz y las disneas en el pasado. Los médicos árabes usaron también los compuestos de arsénico en fumigaciones, píldoras y pociones, además de aplicaciones externas. Durante la Edad Media los compuestos arsenicales cayeron en el olvido y en el siglo XVIII los arsenicales consiguieron un puesto de primer orden en la terapéutica, hasta que fueron sustituidos por las sulfamidas y los antibióticos. La ingestión de pequeñas cantidades de arsénico puede causar efectos crónicos por su acumulación en el organismo. Envenenamientos graves pueden ocurrir cuando la cantidad tomada es de 100 mg. Se ha atribuido al arsénico propiedades cancerígenas. Algunos estudios de toxicidad del arsénico indican que muchas de las normas actuales basadas en las guías de la OMS señalan concentraciones muy altas y plantean la necesidad de reevaluar los valores límites, basándose en estudios epidemiológicos.
Una de las principales rutas de exposición al arsénico en la población yaqui, es a través del agua de consumo y puede causar efectos en la salud como: anemia, neuropatías, hiperpigmentacion,  irritación de la piel, de las mucosas y del tracto gastrointestinal. Las exposiciones  crónicas  llevan a la hiperqueratosis,  pérdida de la pigmentación de la piel y diversos tipos de cáncer como el de piel, hígado, vesícula y de pulmón. Las principales comunidades que muestran los niveles más elevados son: Vicam, Potam y Esperanza, en el Valle del Yaqui, así como Buaysiacobe y Bacobampo en el Valle del Mayo. El peligro está ahí, causando enfermedades y afectando la salud de la población. En Chihuahua, el gobernador tomó acciones por la presencia de arsénico en las presas La Boquilla, El Granero y Las Vírgenes, debido a sobre explotación de pozos. En Sonora, en Sonora usted ya sabe lo que pasó con el agua: palo dado, cosa juzgada o consumatum est.




                                                                                                           Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora.